¡Peligro! Orgullo Doctrinal - Por Plinio R. Orozco


Por Plinio R. Orozco

 

El orgullo es una pestilencia que se ha arraigado en nuestros corazones, es una semilla maligna que ha dado fruto en nuestras vidas, es la raíz de todos los pecados, se opone a Dios rotundamente, se esconde fácilmente con otros pecados, es un pecado muy fácil de ver en otros pero muy difícil de ver en nosotros. El orgullo nos coloca una venda en los ojos que no nos permite examinar nuestro corazón. Es por ello que deseo que hablemos del pecado del orgullo, pero especialmente del peligro “del orgullo doctrinal”.

 

Como dice Richard Baxter: “Cuando el orgullo ha escrito el sermón, viene con nosotros al púlpito. El orgullo da forma a nuestro tono, anima nuestra declaración, nos aparta de lo que puede desagradar a la gente. Nos dispone en búsqueda del aplauso vano de nuestros receptores. Hace que el hombre se busque a sí mismo y su propia gloria.”

 

El orgullo es complejo. Jonathan Edwards dice que adopta muchos tipos y formas y que envuelve al corazón como las capas de una cebolla – cuando le quitas una capa, hay otra capa debajo.

 

1Corintios 4:7

 

“Porque ¿quién te distingue? ¿O qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?”

 

El orgullo era parte de la iglesia de los corintios, y se introdujo de una manera muy evidente. Hicieron preferencias sobre ciertos líderes, y los seguidores de uno se creían mejores que los seguidores del otro. De esta manera la iglesia estaba dividida, y los celos, la envidia, la arrogancia, eran muy evidentes en medio de ellos.

 

Mucha de la iglesia de hoy está siendo arropada por este pecado, contaminada por este pecado, arrastrada por este pecado.

 

¡Peligro! Orgullo Doctrinal:

 

1Corintios 4:7

 

 

“Porque ¿quién te distingue? ¿O qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?”

 

Vivimos en días donde Dios, por su gracia, está trayendo un despertar a Latinoamérica. Muchos hermanos están atendiendo al llamado de regresar a las Escrituras. Día tras día sabemos de iglesias reformadas que Dios está levantando en toda Latinoamérica, y es por ello que deseo aconsejarle a todos mis hermanos que tengamos cuidado de hacer a un lado la gracia y dejar brotar el orgullo.

 

 

Pensamos muchas veces que estamos en la mejor iglesia, y tendemos a mirar con cierto desprecio a las otras iglesias donde se está predicando el mismo evangelio de Jesucristo.

 

“La soberbia, que arrojó a los ángeles del cielo, echará a perder al predicador si este se ensoberbece. Por eso, en el estudio de la teología, lo que cuenta es la humildad”. (Martín Lutero)

 

Una vez escuché a un pastor al cual le preguntaron: ¿Si Calvino estuviese vivo, qué consejos nos daría?” Y él respondió: “Una de las cosas que Calvino nos aconsejaría es que habláramos menos de él y que habláramos más de Cristo y su Palabra; y lo otro que creo nos aconsejaría Calvino es que no nos llamáramos calvinistas”.

 

¿Qué pensarían nuestros hermanos reformados de nosotros hoy? Al ver lo arrogantes que somos en cuanto a nuestras convicciones teológicas, acerca de lo que publicamos en las redes sociales, acerca de los debates que formulamos donde no hay nada de la Biblia, acerca del menosprecio hacia otros hermanos.

 

Todo lo que tenemos, lo tenemos por gracia. Ninguno de nosotros tenemos  razón para llenarnos de orgullo por la doctrina que conocemos, ni por la cantidad de miembros que viene a nuestra congregación, pues todo lo tenemos es por pura gracia. Ni bautistas reformados, ni presbiterianos, ni calvinistas en general tenemos ninguna razón para menospreciar a nuestros hermanos, ni tenemos ninguna razón para pensar que somos los “súper bíblicos”. A veces pienso que hemos olvidado el pecado que todavía mora en nosotros; a veces pienso que olvidamos que fallamos, que tenemos una mente finita.

 

¡Qué gran peligro es el orgullo doctrinal! 


Esto no es una competencia doctrinal para ver quién es el mejor; esto no se trata de ver quién conoce más libros de historia, ni siquiera se trata de cuanto cite a Calvino. Se trata de la gloria de Dios, se trata de Cristo, se trata del evangelio que ha de ser predicado, se trata de vidas transformadas, se trata de la piedad, de la santidad.

 

“Algunos hombres leen dos libros de teología y se creen teólogos; para ser teólogos hay que tener una vida que respalde su teología”. (Dr. James Adams)


1Corintios 4:7 

 

“Porque ¿quién te distingue? ¿O qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?”


Quisiera finalizar con algunos consejos:



1- Amados hermanos no olvidemos que todo lo que tenemos es por pura Gracia, no debemos jactarnos de absolutamente nada.



2 - Que el tener un conocimiento amplio de las Escrituras nos lleve amar a otros recordando que nos encontrábamos en la misma condición de muchos que no han abrazado las verdades que por la gracia de Dios tu has abrazado hoy.



3- Muestra un amor Bíblico por aquellos que han creído en el glorioso Evangelio de Jesús, pero que difieren contigo en algunos puntos de doctrina.



4-  Si queremos compararnos con alguien comparemos no con Cristo y eso será un gran antídoto para nuestro orgullo.

 

Queridos hermanos, Dios nos guarde del orgullo doctrinal o denominacional. No tratemos de justificar nuestro pecado, sino instruyamos con gracia y doctrina a aquellos que se encuentran como nosotros un día estuvimos.

 

Recuerda diariamente que “antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes de la caída la altivez de espíritu.” (Proverbios 16:18).

Oremos al Señor que nos dé cada día la humildad que tanto necesitamos.