El Amor no se irrita - Por Alexander Strauch

 

El Amor no se irrita

 

1 Corintios 13:5 

No hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor;

 

Una cualidad extraordinaria del amor es que no es provocado fácilmente a un estado de enojo emocional. “No se irrita”. Esta es una virtud eminentemente práctica para un líder. Los líderes tienen que tratar con muchas situaciones difíciles. Siempre habrá suficiente combustible para provocar en un líder la irritabilidad, la ofensa, la amargura y el resentimiento. Por eso es que una de las cualidades bíblicas para un anciano es que no sea irascible (Tito 1:7). Los pastores no pueden estar pateando o matando las ovejas porque estén contrariados.


Esto no significa que uno nunca puede enojarse o irritarse con las personas. La Biblia no que el amor no se enoja; dice que el amor no debe ser provocado fácilmente al enojo o la irritación. Hay enojo justo, controlado, motivado por el amor y opuesto al mal y la falsedad que destruye a las personas. Pero el amor no es provocado en un sentido destructivo debido a motivos equivocados. Jonathan Edwards dice: “El corazón del hombre es excesivamente inclinado al enojo indebido y pecaminoso, siendo naturalmente lleno de orgullo y egoísmo”. Este enojo no es compatible con el amor.


Un profesor de seminario cuenta la historia que un día estaba en un restaurante con un pastor cuando la mesera accidentalmente derramó agua sobre el traje del pastor. El pastor inmediatamente reaccionó con enojo contra la mesera ventilando su desagrado. Después de limpiarse, el profesor se inclinó y susurró al pastor: “Quizás deberíamos testificarle del amor de Cristo”. El pastor entendió el mensaje.


Un corazón amoroso (como el de Cristo) inmediatamente hubiera sentido compasión por la mesera y pensando más en sus sentimientos que en un traje mojado. Habría tratado de aliviar la tensión restando importancia a la situación y tranquilizando a la mesera. El incidente podría fácilmente haberse tornado en un testimonio positivo para Cristo. En cambio, el pastor sólo pensó en su traje. Fue fácilmente provocado.

El diablo es un maestro en usar el enojo para arruinar iglesias y familias, y puede a menudo provocar a líderes piadosos a hacer cosas que destruyen a otros. Ninguno de nosotros somos inmunes de herir a personas con nuestro enojo. Henry Drummond observa perceptivamente que el enojo es “el vicio de los virtuosos”. Considérese cuán pronto debemos disminuir la importancia y justificar nuestras explosiones de enojo hacia otros.


Santiago 1:19-20 

Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo

para airarse; 1:20  porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios.

 

Los líderes afectuosos no se irritan por cada pequeño desacuerdo o frustración.


Proverbios 15:18

El hombre iracundo promueve contiendas;  Mas el que tarda en airarse apacigua la rencilla.

 

Martyn Lloyd Jones cuenta cómo Hudson Taylor era lento para airarse e irritarse. En china, parado sobre el banco de un gran río, Hudson Taylor llamó para que un bote lo llevara a cruzar el río. Cuando el bote llegó, un hombre chino adinerado vino apurado detrás de Taylor para subir al bote. El hombre empujó a un lado a Taylor con tal fuerza que él cayó en el barro. Horrorizado por lo que había visto, el botero rehusó permitir que el hombre rico subiera al bote porque Taylor había sido el primero en llamarlo por sus servicios y él era un extranjero quien, de acuerdo a las costumbres chinas, merecía ser tratado con respeto y como Hudson Taylor vestía ropa china, el rico no se percató de que era un extranjero. Cuando se dio cuenta de lo que había hecho, instantáneamente se disculpó. Hudson Taylor no reaccionó con irritación o enojo; en cambio, amablemente invitó al hombre que le acompañara en el bote, y le testifico del amor de Cristo. Respondió a una situación provocadora según “el camino más excelente”.

 

(Extracto libro “liderando con amor)