Cómo ser una esposa piadosa

Mary Beeke

 

El plan perfecto de Dios para las familias incluye la creación de hombres y mujeres, así como la forma en que deben relacionarse entre sí.

Fuimos creados perfectos; lamentablemente, el pecado alteró ese plan. Pero Dios, en su misericordia, nos dio el matrimonio, una joya que tiene su origen en el Paraíso.

El esposo está llamado a amar, alimentar a su esposa y a entregarse a ella, como Cristo lo hace con la iglesia; y este llamamiento se complementa con el de la mujer que consiste en respetar a su marido y a someterse a él. Juntos forman un equipo. Él es la cabeza del hogar, el que provee y protege. Ella está a su lado, es el eje de la rueda en el hogar. Conforme va cambiando la cultura, los detalles del funcionamiento de esto pueden cambiar, pero el plan de Dios es atemporal. Lo descartamos en nuestro propio perjuicio, pero cuando lo seguimos seremos bendecidos.

Centrándonos en el papel de una esposa piadosa, la primera bendición llega cuando nos sometemos con gusto a este plan, confiando en la sabiduría de Dios, defendiendo firmemente nuestra postura frente a los redobles de tambores feministas que dicen que esto es degradante y escogiendo más bien permanecer en la voluntad divina y esperando más bendiciones.

La esposa piadosa recibe bendición cuando ama a Dios por encima de todo y cuando lleva Su Palabra escrita en el corazón y esta se manifiesta en su vida. Lucha con el pecado que aún permanece en ella pasando tiempo a solas con Dios en oración y lectura. Su vida y su discurso son luz sobre una colina y sal en la tierra. Andar con Él la capacita para caminar en armonía con su esposo.

La esposa piadosa recibe bendición cuando le es fiel a su esposo. Le entrega su amor, su afecto, su compromiso y su atención de todo corazón. Sucumbir a la tentación no es una opción, a pesar de que sus músculos vayan disminuyendo, que su cintura y sus canas vayan aumentando, y que la vida se vaya haciendo rutinaria. No busca una nueva receta, sino que condimenta los ingredientes de los que dispone, vertiendo su energía en su relación con su marido.

La esposa piadosa recibe bendición cuando le da a su esposo el trato para el cual él fue creado. Para la mujer soltera que desea ser una esposa piadosa: ora y escoge con sabiduría. Cásate con un hombre al que puedas respetar y no a uno necio, egoísta, malhumorado o inmaduro. Contrae matrimonio con un hombre que te ame tal como eres. Spurgeon nos aconseja que mantengamos los ojos bien abiertos antes del matrimonio y medio cerrados después de este. La mujer casada debería, pues, centrarse en las características positivas de su esposo y minimizar sus idiosincrasias irritantes. (¿Acaso no es así como queremos que piensen en nosotras, señoras?)

Tu respeto por tu esposo empieza en tu corazón y fluye en tu tono de voz, tus expresiones faciales, tu afecto (o la falta del mismo) y tus palabras. Él ansía que aprecies su trabajo y que reconozcas su talento. Así como contrae naturalmente su bíceps cuando palpas su brazo por encima del codo, también exhibe con naturalidad las características que alabas en él. Preocúpate menos de alimentar su ego; esfuérzate más en reconocer sus fuerzas y aguarda las cosas buenas que ocurrirán en tu matrimonio. Entra en su mundo preguntándole qué tal ha sido su día. Manténganse conectados. Hablen de los pensamientos internos y de los sentimientos de sus corazones, de las cosas naturales y espirituales. Alimenten el romance y la intimidad. Sigan saliendo juntos. Cuídate para estar tan saludable y atractiva como te sea posible. Y sé siempre cariñosa. Alimenta tu matrimonio; es precioso.

La esposa piadosa también recibe bendición cuando se somete a su esposo. El equipo formado por marido y mujer podría compararse al presidente y el vicepresidente de una empresa especializada en el liderazgo de servicio. Son personas de igual valía, como lo son los hijos y los empleados, pero alguien tiene que llevar las riendas. El marido y la mujer deben ser los mejores amigos.

Deberían conversar sobre los asuntos familiares y tomar decisiones por el bien de la familia. Cuando no puedan ponerse de acuerdo, el marido tiene la última palabra, sometiéndose tan solo a Dios y a las Escrituras. Resulta difícil respetar y someterse a algunos hombres; sus esposas tienen la desafiante tarea de ponerse por encima de la conducta de él y tomar el camino más alto de obedecer a Dios.

Una esposa así no es un felpudo1; no permitirá ni aprobará el pecado, pero ejercerá el amor firme. Necesitará orar pidiendo fortaleza. Espera y ora para que él sea santificado por el ejemplo de ella (1 Co. 7.10-17).

 

La esposa piadosa recibe bendición cuando ama a sus hijos, los cría y da ejemplo de santidad. Ella es quien establece el tono de alegría y paciencia en el hogar. Trabaja duro. Sus papeles de esposa y madres están separados, pero entrelazados. Efesios 5 y Proverbios 31 dan a entender que su esposo es la primera prioridad de su corazón. Es bueno recordar esto, ya que el instinto maternal es sumamente fuerte y nuestros hijos suelen necesitar más cuidado físico que nuestros esposos. Ella alcanza a su prójimo, primero a los que pertenecen a su familia en la fe, y después a otros con los que se encuentra.

Cuando la esposa piadosa sigue el plan de Dios para el matrimonio, las bendiciones la seguirán y quienes la rodean también serán bendecidos.

Notas:

1 Alfombrilla que suele colocarse en la entrada de las casas (Diccionario Clave)

Mary Beeke es ama de casa, esposa de editor y miembro de la iglesia Grand Rapids Heritage Netherlands Reformed Congregation

 

Este artículo pertenece a la pagina web de: Iglesia bautista reformada de North Bergen